Desde allí, enseguida alcanzamos la Paul de Aniés, continuamos por un bosque que resultó ser una falsa vía para continuar, por lo que hubimos de deshacer ese tramo hasta encontrar el sendero que, después de superar algunos momentos con demasiadas zarzas, nos situó en las inmediaciones del castillo de Loarre. Algunos aventureros optaron por una ruta alternativa que también confluyó en el punto de destino final de la andada, donde, de nuevo en los coches, fuimos a Sarsamarcuello. Allí, tras recorrer el laberinto de sus calles, el merendero del lavadero fue el lugar donde nos deleitamos con una opípara comida consistente básicamente en productos cárnicos primorosamente cocinados por nuestro amigo José Luis. Además, en los postres celebramos el cumpleaños de nuestra compañera Eva, así como el aniversario de boda de los también socios Chema y Angelines.
Para el próximo domingo el club se calzará las raquetas y, en un paraje bien distinto, esperamos compartir otra estupenda jornada.
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